El sueño de ser profesional: niños en Colombia y el camino a la élite del Fútbol Profesional

¿Cuál es el sueño de cualquier niño hoy en día? ¿Ser médico? ¿Astronauta? ¿Abogado, bombero o policía? No, el sueño más común entre los niños de hoy es ser futbolista profesional. Todos hemos imaginado estar en un estadio ante miles de personas coreando nuestro nombre, ponernos la camiseta de la Selección Colombia y jugar torneos como la Copa América o un Mundial. Sin embargo, para muchos, ese sueño se queda solo en eso: un sueño.

El fútbol es el primer amor de cualquier apasionado del deporte. Tener un balón en los pies cambia el ánimo de inmediato, se defiende el honor del equipo favorito con orgullo y respeto, y el día en que pisamos un estadio por primera vez surge un pensamiento inevitable: «Yo quiero estar ahí algún día». Así empieza el camino para quienes sueñan con ser una leyenda, como en el mítico modo de juego Ser una Leyenda del PES (Pro Evolution Soccer), donde creabas un jugador y lo llevabas a la gloria. En la vida real, eres tú quien busca una academia de formación, entrena con disciplina y espera la oportunidad de ser visto por un ojeador que le ofrezca un contrato o una beca.

Para muchos niños, el fútbol empieza en los colegios, en las clases de educación física, los juegos intercursos o los torneos intercolegiados, donde hacer parte del equipo es un privilegio. Fuera del horario escolar, algunos se quedan en las actividades extracurriculares o se inscriben en academias dirigidas por entrenadores que, en su mayoría, fueron jugadores retirados, muchos de ellos forzados a dejar el fútbol por una lesión o una circunstancia trágica. Pero el amor por el juego no se extingue, porque el fútbol es como andar en bicicleta: una vez se aprende, nunca se olvida. Entrenan tres días a la semana, compiten los fines de semana en ligas locales y, al mismo tiempo, deben cumplir con sus estudios, pues el castigo más temido es que les prohíban jugar.

A los 14 o 15 años, tras superar la pubertad, llega una etapa clave: el desarrollo físico exige más esfuerzo para mantener la técnica y el rendimiento, y es justo en este punto cuando los ojeadores comienzan a prestar atención. Países como Estados Unidos, Canadá y España envían scouts a las canteras del fútbol en Brasil, Argentina y, en los últimos años, han puesto la mira en Colombia. Identificarlos no es difícil: suelen ser extranjeros bien vestidos o personas que no parecen locales. Y cuando están en la tribuna, la presión aumenta: hay que jugar como las grandes leyendas.

Pero el camino no es fácil. En esta etapa, las lesiones aparecen con más frecuencia y, si un joven sufre una rotura de ligamentos cruzados, meniscos, tibia o peroné, su sueño puede esfumarse en un instante. Muchos no logran superar las dificultades económicas, familiares o el impacto de mudarse a otro país o ciudad, y terminan abandonando. Por algo se dice que «ser futbolista no es fácil y no es para cualquiera». Muchas leyendas han contado sus historias de sacrificio, dejando claro que la vida de un futbolista no es como la imaginan los aficionados, quienes muchas veces critican sin conocer lo que hay detrás de cada partido.

En conclusión, el talento colombiano sigue emergiendo, pero hace falta más reconocimiento, apoyo y expansión deportiva. Hoy en día, vemos jóvenes como Lamine Yamal, que con 17 años ya está encaminado a la élite, mientras que otros de su edad apenas empiezan a descubrir el mundo. Kylian Mbappé, con solo 18 años, se convirtió en campeón del mundo, demostrando que la edad no es un obstáculo. ¿Y en Colombia? Muchos niños y jóvenes están encontrando nuevas oportunidades en el fútbol gracias a las redes sociales, donde crean contenido y viven el deporte de una manera distinta. No serán futbolistas profesionales, pero a través de Instagram y TikTok han logrado hacer del fútbol su estilo de vida.

Porque el sueño sigue vivo. Solo falta que el país lo impulse aún más.

Comparte esta noticia