El gobierno de Colombia, encabezado por la actual ministra de industria y comercio, Cielo Rusinque, presentó oficialmente una solicitud para unirse al Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS, bloque integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. El anuncio, el marco del panel Colombia y BRICS, oportunidades comerciales y alianzas estratégicas para el desarrollo, marca un giro estratégico en la política exterior del país, tradicionalmente alineada con Estados Unidos y Europa. Según el Ministerio de Hacienda, el objetivo es acceder a fuentes alternativas de financiamiento para infraestructura, energía limpia y desarrollo sostenible, en un contexto global de tensiones comerciales y transición energética.
El NDB, creado en 2015, ha aprobado más de 30.000 millones de dólares en proyectos para sus miembros, enfocados en transporte, energía renovable y adaptación climática. Colombia busca aprovechar esta plataforma para reducir su dependencia de organismos tradicionales como el FMI y el Banco Mundial, cuyos préstamos suelen estar condicionados a ajustes fiscales. Petro destacó en un discurso que «el mundo multipolar es inevitable, y Colombia no puede quedarse al margen de las nuevas alianzas que definen el siglo XXI». Actualmente, el país enfrenta un déficit comercial de 17.500 millones de dólares (4,8% del PIB en 2023) y una deuda externa que ronda el 55% del PIB, según el Banco de la República.
La decisión responde a la necesidad de dinamizar una economía que, aunque creció un 7,5% en 2022, se desaceleró al 0,6% en 2023 por la caída de precios de commodities como el petróleo (25% de las exportaciones). Además, el país busca diversificar mercados ante la incertidumbre de la demanda de EE.UU. y la UE, que representan el 39% de las exportaciones colombianas. En el video difundido por la Presidencia, Petro argumentó: «Los BRICS son un espacio para democratizar el crédito global y financiar la transición ecológica sin condicionamientos neoliberales». La iniciativa también alinea a Colombia con socios como China, su segundo mayor socio comercial (17% del intercambio bilateral en 2023).
Analistas como Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis, advierten riesgos: «Acercarse a los BRICS, especialmente a Rusia y China, podría generar tensiones con Occidente». No obstante, el gobierno insiste en que la membresía en el NDB no sustituye, sino complementa, las relaciones existentes. Según el DANE, el 68% de los empresarios colombianos apoya la búsqueda de nuevos mercados, pero exigen claridad en las reglas de juego. Un desafío clave será equilibrar la cooperación con estándares ambientales y laborales, ya que el NDB financia megaproyectos cuestionados por comunidades locales en otros países.
La ministra de Relaciones Exteriores, Luis Gilberto Murillo, subrayó en una entrevista que el NDB podría financiar proyectos como la transición a energías limpias (Colombia tiene un potencial de 50 GW en eólica y solar, según la UPME) y la modernización de corredores viales. Actualmente, el 85% de las carreteras del país son terciarias, y solo el 35% de la población rural tiene acceso a banda ancha. El Banco de los BRICS ha destinado el 60% de su portafolio a infraestructura digital y energética, lo que coincidiría con las prioridades del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.
La solicitud de Colombia deberá ser evaluada por los miembros del NDB, proceso que podría extenderse hasta 2025. Brasil y China han expresado apoyo público, mientras India y Sudáfrica piden más detalles sobre el compromiso colombiano con reformas anticorrupción. Rusia, por su parte, ve la postulación como una «victoria diplomática», según declaró su embajador en Bogotá. Para avanzar, Colombia debe demostrar solvencia técnica: ocupa el puesto 72 en facilidad para hacer negocios (Banco Mundial, 2023) y el 91 en competitividad global.
Si Colombia ingresa al NDB, sería el tercer país latinoamericano en hacerlo después de Brasil y Argentina (que solicitó su adhesión en 2023). Este movimiento refleja una tendencia regional hacia la multipolaridad: el 43% de los latinoamericanos ve a China como principal aliado económico (Latinobarómetro, 2023). Para Petro, el ingreso al bloque simboliza «una independencia financiera histórica», pero economistas como Alejandro Reyes de la Universidad de los Andes recuerdan que «el acceso a créditos blandos no sustituye la necesidad de reformas tributarias y productivas». El éxito dependerá de cómo el país negocie su inserción sin descuidar equilibrios macroeconómicos frágiles













