Dimar alerta fuertes vientos y mayor oleaje en el Caribe durante los próximos días

Las condiciones atmosféricas sobre la cuenca del mar Caribe han entrado en una fase de agitación significativa. La Dirección General Marítima (Dimar), a través de su servicio meteorológico, ha emitido un aviso especial debido al incremento notable en la fuerza de las corrientes de aire y el movimiento del océano. Este fenómeno no es un hecho aislado, sino el resultado de un pulso de presiones entre el sistema de alta presión de las Azores y la baja presión del Darién, una interacción que ha convertido al litoral norte colombiano en un corredor de ráfagas intensas que azotarán la costa durante las próximas 72 horas.

En términos cuantitativos, el escenario se torna complejo para la navegación y las actividades «offshore». Los técnicos del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH) pronostican que los vientos alisios alcanzarán velocidades sostenidas que oscilan entre los 25 y 30 nudos, con ráfagas que podrían superar estos registros en momentos puntuales. Esta inyección de energía eólica tiene un efecto espejo en la superficie marina, levantando olas que podrían escalar hasta los 3.5 metros de altura, configurando un paisaje de «mar picado» que exige máxima precaución desde La Guajira hasta el Golfo de Urabá.

La advertencia tiene un destinatario prioritario: el gremio marítimo y las embarcaciones de menor calado. Las autoridades portuarias han elevado la bandera de alerta para pesqueros artesanales, yates recreativos y lanchas de transporte turístico. Se insta a los capitanes y pilotos a consultar los boletines de última hora antes de zarpar, pues las condiciones adversas reducen la maniobrabilidad y aumentan el riesgo de siniestros en alta mar. No se descarta que, dependiendo de la evolución del fenómeno, las capitanías de puerto locales ordenen restricciones de zarpe temporales para salvaguardar la vida humana.

Para el ciudadano de a pie y el turista que visita las playas del Atlántico, Magdalena y Bolívar, el mensaje es de prudencia extrema. El oleaje agresivo suele traer consigo corrientes de resaca traicioneras que pueden arrastrar a los bañistas mar adentro con facilidad. Los cuerpos de salvavidas han intensificado su vigilancia en los balnearios, recomendando a los visitantes respetar las banderas rojas y evitar el ingreso al agua en zonas no autorizadas, transformando lo que debería ser un día de sol y playa en una jornada de contemplación segura desde la orilla.

Este comportamiento climático se inscribe dentro de la temporada habitual de vientos alisios que caracteriza el primer trimestre del año en la región. Históricamente, febrero marca el pico de este tránsito atmosférico, conocido popularmente en la cultura costeña como los «vientos de cuaresma». Sin embargo, la persistencia e intensidad del actual sistema obligan a no normalizar el riesgo; aunque es un patrón cíclico, la variabilidad climática reciente sugiere que los embates pueden ser más severos de lo acostumbrado, requiriendo una adaptación constante de las actividades costeras.

Finalmente, la autoridad marítima mantendrá un monitoreo satelital continuo sobre la evolución del frente. Se espera que estas condiciones de inestabilidad se extiendan, por lo menos, hasta mediados de la semana, con una tendencia a la normalización gradual hacia el fin de semana. El llamado a la comunidad costera es a no bajar la guardia y mantenerse informada a través de los canales oficiales, entendiendo que el mar Caribe, aunque majestuoso, reclama respeto cuando la naturaleza decide mostrar su fuerza indómita.

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