Alcaldía da seguimiento a la vía 40 y carrera 50 para eventos del carnaval

Con el cronómetro en cuenta regresiva para el inicio oficial de las carnestolendas, la administración distrital ha desplegado un operativo de verificación exhaustiva en los epicentros de la fiesta. Un equipo técnico de alto nivel, encabezado por la Secretaría de Gobierno, se tomó las arterias viales que servirán de escenario para los desfiles y concentraciones masivas. El objetivo de esta «auditoría de campo» fue someter a una revisión minuciosa cada metro cuadrado de la Vía 40 y la Carrera 50, asegurando que la infraestructura temporal instalada cumpla con los rigurosos estándares de mitigación de riesgos exigidos para eventos de gran aforo.

La lupa de los inspectores se posó con especial énfasis sobre el Cumbiódromo, el corredor industrial que se transforma en el corazón del folclore. Allí, ingenieros y expertos en gestión del riesgo evaluaron la estabilidad estructural de los palcos y minipalcos. La revisión no fue superficial; se comprobó el anclaje de las graderías, la resistencia de las barandas y la correcta disposición de las rutas de evacuación. Este chequeo estructural busca garantizar que las miles de personas que vibrarán con la Batalla de Flores lo hagan sobre plataformas sólidas, certificadas bajo la normativa sismorresistente vigente.

Paralelamente, la atención se trasladó al par vial de la Carrera 50, sede del popular evento «Baila la Calle». En este sector, la dinámica de inspección se enfocó en la logística de movilidad peatonal y la distribución del espacio público. Las autoridades trazaron y verificaron los perímetros de seguridad, asegurando que los corredores de emergencia estén despejados y señalizados para permitir la reacción inmediata de los organismos de socorro en caso de cualquier eventualidad. La prioridad en este punto es armonizar el disfrute de la música en vivo con la fluidez del tránsito de asistentes, evitando aglomeraciones críticas.

El componente de salubridad también fue protagonista durante el recorrido. Funcionarios de la Secretaría de Salud realizaron un barrido preventivo en las zonas designadas para la venta de alimentos y bebidas. La vigilancia sanitaria se centró en instruir a los comerciantes sobre las buenas prácticas de manufactura y en verificar la procedencia de los licores para blindar a la ciudad contra el flagelo de las bebidas adulteradas. Este cerco sanitario es fundamental para prevenir intoxicaciones masivas y asegurar que la experiencia gastronómica del Carnaval sea tan segura como deliciosa.

La articulación interinstitucional quedó patente con la presencia activa del Cuerpo de Bomberos y la Policía Metropolitana. Mientras los primeros revisaban la disponibilidad y carga de extintores en las tarimas y zonas de cocina, los segundos validaban el esquema de videovigilancia y los puntos de control de acceso. Esta sinergia entre las fuerzas vivas del distrito y los organismos de emergencia envía un mensaje de control unificado, demostrando que la seguridad del evento no es una improvisación, sino el resultado de una planificación estratégica meses antes del primer repique de tambor.

Finalmente, tras concluir el periplo de inspección, las autoridades emitieron un parte de tranquilidad a la ciudadanía y a los turistas. Las observaciones realizadas fueron notificadas a los operadores logísticos para su subsanación inmediata, condicionando el permiso final de funcionamiento al cumplimiento del 100% de los requisitos. Con este visto bueno técnico, Barranquilla ratifica que está lista para abrir sus puertas al mundo, ofreciendo un Carnaval donde la euforia y el desorden controlado de la tradición están respaldados por un andamiaje de seguridad robusto y profesional.

Comparte esta noticia