Así será el plan de ordenamiento departamental del Atlántico en 2026

El departamento del Atlántico ha comenzado a trazar su destino para las próximas décadas con la consolidación de su nuevo Plan de Ordenamiento Departamental (POD), una herramienta de planificación que deja de ser un borrador para convertirse en la brújula definitiva del desarrollo regional. La administración departamental ha socializado los avances de este documento rector, el cual se perfila no solo como un mapa técnico, sino como el «contrato social» que definirá cómo se ocupará, utilizará y protegerá el territorio atlanticense de cara al 2040, superando la visión fragmentada de municipios aislados para integrar una visión de conjunto coherente y moderna.

El eje central de esta iniciativa radica en la armonización de las dinámicas locales con una estrategia supramunicipal. A diferencia de los planes de ordenamiento territorial (POT) individuales de cada alcaldía, este nuevo instrumento busca tejer una red de sinergias donde los límites políticos no sean barreras para el progreso. La propuesta se enfoca en articular las vocaciones de los 23 municipios, asegurando que las decisiones de infraestructura, vivienda y servicios públicos de una localidad no entorpezcan, sino que potencien, el desarrollo de sus vecinos, creando un ecosistema administrativo eficiente y colaborativo.

Desde la perspectiva económica y productiva, el POD establece una zonificación inteligente que respeta y potencia la vocación del suelo. El documento delinea con claridad las áreas destinadas a convertirse en la despensa agrícola del departamento, protegiendo las tierras fértiles del sur de la expansión urbana descontrolada, al tiempo que identifica los nodos logísticos e industriales en el corredor costero y el área metropolitana. Se trata de una organización estratégica de la riqueza, diseñada para atraer inversión extranjera ofreciendo seguridad jurídica sobre el uso de la tierra y garantizando la sostenibilidad de los proyectos a largo plazo.

Un componente innegociable de este nuevo ordenamiento es el «blindaje ecológico» del territorio. En un contexto global de cambio climático, el plan prioriza la estructura ecológica principal, poniendo al agua como el elemento ordenador por excelencia. Se establecen directrices severas para la conservación de los cuerpos de agua, humedales y zonas de reserva forestal, asegurando que el crecimiento de concreto no asfixie los pulmones verdes del departamento. La apuesta es transitar hacia un modelo de ocupación resiliente, donde la infraestructura gris conviva respetuosamente con la infraestructura verde.

La construcción de este documento ha sido un ejercicio de democracia participativa y consenso técnico. Lejos de ser una imposición de escritorio, la formulación del POD ha involucrado mesas de trabajo con actores sociales, gremios económicos, academia y líderes comunitarios. Este enfoque «de abajo hacia arriba» busca dotar al plan de la legitimidad necesaria para que trascienda los periodos de gobierno, convirtiéndose en una política de estado que la ciudadanía sienta como propia y defienda ante los vaivenes políticos del futuro.

Finalmente, la presentación de este avance marca un hito en la madurez institucional del Atlántico. Con este instrumento, el departamento se pone a la vanguardia nacional en materia de planificación territorial, enviando un mensaje claro de organización y previsión. El nuevo Plan de Ordenamiento Departamental es, en esencia, la promesa de un futuro donde el crecimiento no sea un accidente, sino el resultado de una visión compartida que busca equidad, competitividad y calidad de vida para todos los atlanticenses.

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