La transformación del litoral porteño ha entrado en su recta final. Durante una reciente visita de inspección técnica liderada por el gobernador Eduardo Verano y el alcalde Plinio Cedeño, se confirmó que la esperada entrega del proyecto de ordenamiento de playas en el sector de Miramar es cuestión de semanas. Las autoridades han establecido una ventana de inauguración entre febrero y marzo de este 2026, momento en el cual se retirarán las vallas para revelar un espacio público que promete redefinir la relación de la ciudadanía con el mar, pasando de la informalidad histórica a una infraestructura turística de primer nivel.
Uno de los hitos más celebrados durante el recorrido fue la consolidación de la zona dedicada a los deportes náuticos y urbanos. Miramar se perfila no solo como un balneario, sino como un complejo deportivo a cielo abierto donde finalmente se materializa la tan anhelada escuela de surf, un reclamo histórico de los atletas locales que han puesto el nombre del municipio en alto a nivel internacional. A este espacio se suman un moderno ‘skate park’ y canchas reglamentarias para la práctica de fútbol, tenis de playa y voleibol, dotando a la juventud de escenarios dignos para la alta competencia y el esparcimiento frente al Caribe.
En el frente técnico, los ingenieros se concentran actualmente en los acabados de «filigrana» necesarios para garantizar la durabilidad de la obra. Las cuadrillas trabajan intensamente en la instalación del sistema de alumbrado público y el cableado subterráneo, asegurando que la playa sea un entorno seguro y vibrante también durante las noches. Asimismo, se ultiman detalles en los pisos sintéticos y se realizan ajustes en la estación de bombeo de aguas residuales, un componente invisible pero crucial para el saneamiento ambiental de la zona y la preservación de la calidad del agua.

La intervención también contempla una revolución en la oferta de servicios para los visitantes. La antigua disposición desordenada de ventas ha dado paso a una estructura organizada con quioscos estandarizados y zonas de gastronomía que cumplen con normas sanitarias rigurosas. Este ordenamiento busca ofrecer una experiencia de confort al turista, quien podrá disfrutar de la brisa marina bajo cubiertas diseñadas para resistir el salitre y el viento, integradas armónicamente con el paisajismo de mangles y vegetación nativa que se ha recuperado como barrera natural y estética.
El impacto económico de esta renovación se proyecta más allá del turismo de sol y playa. Al integrar este segmento con el vecino sector de Playa Pescadores —que también recibe mejoras sustanciales como cuartos fríos de gran capacidad—, se crea un ecosistema comercial robusto. La visión de la administración local es que Miramar funcione como el gran escaparate donde se dinamice la economía naranja y la gastronomía de mar, permitiendo que los caseteros y emprendedores locales eleven sus ingresos gracias a un flujo de visitantes constante y de mayor poder adquisitivo.
Con un avance físico que roza la totalidad de la ejecución, Puerto Colombia se prepara para cortar la cinta de una obra que sella su vocación como la «joya de la corona» del turismo en el Atlántico. La apertura de Playa Miramar completará el circuito del Malecón del Mar, uniendo la Plaza, el Muelle y el Centro Gastronómico Internacional en un solo corredor de experiencias. Para el primer trimestre de este año, el municipio no solo estrenará infraestructura, sino que enviará un mensaje contundente al país: el progreso aquí se construye mirando de frente a las olas.













