Sonrisas que transforman: Liderazgo juvenil y Fundación ‘Yo Amo a Mi Gente’ unen fuerzas para blindar la salud de 140 niños en Sabanalarga

El barrio Primero de Diciembre se convirtió este fin de semana en el epicentro de una movilización social enfocada en el bienestar infantil, gracias a la intervención de la Fundación ‘Yo Amo a Mi Gente’. Como parte de su hoja de ruta para el presente año, la organización desplegó una brigada sanitaria que logró impactar positivamente a más de 140 menores de edad, quienes recibieron atención prioritaria en higiene bucal. Esta iniciativa se enmarca dentro del «Plan de Acción 2026», una estrategia que busca trascender el asistencialismo para generar cambios estructurales y sostenibles en las comunidades más vulnerables del departamento.

El componente clínico de la jornada estuvo marcado por la rigurosidad y la atención personalizada, alejándose de las revisiones masivas superficiales. Bajo la supervisión de la odontopediatra María José Arteta, cada niño fue objeto de una valoración individual detallada, asegurando un diagnóstico preciso para su etapa de desarrollo. Más allá del chequeo médico, el enfoque estuvo puesto en la educación preventiva; la especialista se dedicó a instruir a los pequeños pacientes sobre las rutinas de cuidado diario, sembrando en ellos la semilla del autocuidado como herramienta fundamental para garantizar su salud integral a largo plazo.

Imágen de cortesía

La logística y ejecución del evento evidenciaron un modelo de trabajo colaborativo que empodera a las nuevas generaciones de líderes. La actividad fue el resultado de una sinergia estratégica entre la fundación y la representación política juvenil del municipio, encarnada en los consejeros María Camila Llinás Torres y Francisco Berdugo. Esta alianza demuestra que la gestión social cobra mayor fuerza cuando se articula el ímpetu del liderazgo joven con la capacidad organizativa de la sociedad civil, permitiendo que los recursos y la atención lleguen efectivamente a los territorios que más lo requieren.

Sin embargo, el alcance de la intervención trascendió lo estrictamente odontológico para convertirse en un ejercicio de fortalecimiento del tejido social. Paralelo a las consultas, se desarrollaron espacios pedagógicos y de integración que involucraron activamente a los núcleos familiares, fomentando valores como la solidaridad y la corresponsabilidad ciudadana. La jornada funcionó como un vehículo para reforzar la convivencia en el sector, demostrando que la salud pública también es una excusa válida para unir a la comunidad en torno a propósitos comunes y constructivos.

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Desde la dirección de la organización, Andrés Felipe León Cabarcas enfatizó que este tipo de acciones no son hechos aislados, sino la materialización de una filosofía de impacto territorial. Para el directivo, la ecuación es clara: cuando se unen la juventud organizada, el voluntariado profesional y la comunidad, los resultados son transformadores. León Cabarcas subrayó la importancia de planificar intervenciones que protejan a la infancia desde sus propios entornos, validando que el desarrollo integral de los niños es la piedra angular para el progreso de cualquier sociedad.

De cara al futuro inmediato, esta brigada en Sabanalarga marca apenas el comienzo de una agenda social ambiciosa que promete replicarse en otras latitudes del Atlántico. La Fundación ha reiterado su compromiso de expandir este modelo de acompañamiento a otros municipios, consolidando una red de liderazgo juvenil y organización comunitaria. Con cada jornada, se reafirma la premisa de que la juventud, cuando actúa de manera coordinada y con objetivos claros, tiene el poder de multiplicar el impacto social y llevar soluciones tangibles a las necesidades de la gente.

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