‘Carnaval Sostenible’ recuperó 5,5 toneladas de material reciclable durante eventos de precarnaval en Barranquilla

La antesala de la fiesta cultural más importante de Colombia no solo ha dejado una estela de alegría y folclore, sino también un balance ambiental sin precedentes. La estrategia denominada «Carnaval Sostenible», una iniciativa que busca mitigar el impacto ecológico de las celebraciones masivas, ha logrado rescatar 5,5 toneladas de residuos aprovechables durante la temporada de precarnaval. Este volumen de material, que en años anteriores hubiese terminado saturando el relleno sanitario de Los Pocitos, ha sido desviado exitosamente hacia cadenas de valor circular, demostrando que la euforia colectiva puede coexistir armónicamente con la responsabilidad ambiental.

El operativo de recuperación se desplegó como una coreografía logística paralela a los desfiles. Un ejército de 80 recicladores de oficio, adscritos a diversas asociaciones locales, se convirtió en el «bloque verde» de los eventos. Estos héroes anónimos, debidamente uniformados y equipados, realizaron una labor de hormiga durante la Guacherna, la Coronación de los Reyes Infantiles y el Desfile del Carnaval de los Niños. Su presencia no se limitó a la recolección; actuaron como agentes de cambio, interceptando botellas de plástico, latas de aluminio y cartón antes de que fueran pisoteados o mezclados con desechos orgánicos, garantizando así la pureza y calidad del material para su posterior transformación.

Desde una perspectiva económica y social, esta cifra de 5.500 kilogramos se traduce en ingresos directos para las familias que viven del reciclaje. La iniciativa dignifica la labor del recuperador ambiental, integrándolo formalmente a la dinámica económica del Carnaval. En lugar de competir desordenadamente por los desechos, estos trabajadores operaron bajo un esquema organizado que optimizó sus rutas y tiempos. Lo que para el asistente promedio es basura generada tras consumir una bebida, para este sector representa el sustento diario y la materia prima que alimenta una industria de transformación pujante en el departamento del Atlántico.

ShutterstockEl impacto educativo de la campaña «Carnaval Sostenible» es quizás su activo más valioso a largo plazo. La presencia visible de estaciones de separación y personal ambiental en medio de la rumba envía un mensaje poderoso a la ciudadanía: el disfrute del espacio público conlleva deberes cívicos. La Alcaldía de Barranquilla y las entidades aliadas han apostado por transformar la cultura del «usar y tirar» en plena vía pública, sembrando la semilla de la conciencia ecológica en un escenario tradicionalmente asociado al desorden, probando que el comportamiento del barranquillero está evolucionando hacia hábitos más respetuosos con su entorno urbano.

En cuanto a la composición de los materiales recuperados, el plástico PET y el aluminio encabezan la lista, siendo los residuos más frecuentes debido al alto consumo de hidratación y bebidas refrescantes bajo el sol caribeño. Sin embargo, también se logró captar una cantidad significativa de vidrio y cartón. Este inventario de residuos permite a las autoridades ambientales trazar un mapa de consumo real de la fiesta, información vital para diseñar estrategias de reducción en la fuente para futuras ediciones, como la promoción de envases retornables o alternativas biodegradables en los palcos y zonas de comidas.

Finalmente, este logro del precarnaval funciona como un «piloto a gran escala» para lo que será el desafío mayor: los cuatro días oficiales de fiesta. Con 5,5 toneladas ya aseguradas, la meta para la Batalla de Flores y la Gran Parada se proyecta ambiciosa. El éxito de estas primeras jornadas ratifica que Barranquilla está lista para certificarse como un destino de eventos sostenibles, donde la tradición no riñe con la conservación y donde cada kilo de material recuperado es un aplauso más a la vida y a la preservación del planeta.

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