Ampliación del corredor universitario estaría lista el quince de julio de 2026

Tras semanas de especulaciones y presión mediática, se ha fijado una fecha inamovible en el calendario de la infraestructura departamental. La Gobernación del Atlántico, en conjunto con el consorcio constructor encargado, ha sellado un pacto de cumplimiento definitivo para la entrega de la «Gran Vía». El 15 de julio ha sido marcado como el día D para que la maquinaria cese su ruido y se habilite el tránsito pleno; este anuncio busca disipar las brumas de incertidumbre que se habían posado sobre el proyecto, estableciendo un horizonte temporal claro que compromete la palabra de la administración y la capacidad operativa de los ingenieros frente a la ciudadanía.

Durante una exhaustiva visita de campo, que sirvió como auditoría visual del estado actual de las obras, el gobernador Eduardo Verano pudo constatar el ritmo de ejecución en los frentes de trabajo más complejos. La inspección no fue un simple acto protocolario, sino una revisión milimétrica de los hitos técnicos alcanzados hasta el momento. Las autoridades departamentales y los representantes de la firma contratista recorrieron los tramos neurálgicos, verificando que la aceleración prometida en los cronogramas de recuperación se esté materializando en metros lineales de asfalto y concreto, validando que el plan de remate de obra es viable y realista.

El foco de la atención técnica se centra actualmente en la calzada norte, el segmento que presentaba mayores desafíos logísticos. Según el reporte entregado a pie de obra, este carril vital para el flujo vehicular hacia Barranquilla se encuentra en una fase avanzada de consolidación. Los trabajos de urbanismo, redes subterráneas y estructura de pavimento están convergiendo para cumplir con la meta estipulada. La estrategia constructiva ha sido reajustada para atacar múltiples frentes simultáneamente, asegurando que la conexión entre la Universidad del Atlántico y el sector de los colegios quede totalmente funcional en el plazo acordado.

Esta ratificación de fechas surge, en gran medida, como una respuesta institucional ante la vigilancia de los entes de control y el clamor popular. Reconociendo las dificultades y las molestias causadas por los desvíos y la congestión, la administración ha enfatizado que no habrá margen para nuevas prórrogas. El compromiso del 15 de julio se presenta no como una aspiración, sino como una obligación contractual ineludible. Se ha instruido a la interventoría para que mantenga un marcaje estricto, garantizando que cada día de aquí al séptimo mes del año se aproveche al máximo para cerrar los capítulos pendientes de la construcción.

Para los miles de usuarios que transitan diariamente por el Corredor Universitario, este anuncio funciona como una luz al final del túnel. La perspectiva de contar con una vía moderna y descongestionada a mitad de año promete transformar radicalmente la calidad de vida de estudiantes, residentes de Puerto Colombia y trabajadores del sector. La finalización de la obra significará el fin de los «cuellos de botella» que hoy caracterizan las horas pico, devolviendo la fluidez a una arteria que es el corazón pulsante de la expansión urbana y educativa del área metropolitana.

Finalmente, la entrega de la Gran Vía en julio no solo resolverá un problema de movilidad, sino que detonará el potencial de desarrollo de la zona. Con la infraestructura terminada, se espera una valorización del entorno y una mejora sustancial en la competitividad turística y comercial del corredor. La Gobernación apuesta a que, una vez cortada la cinta inaugural, las demoras del pasado queden como una anécdota frente a la magnitud de una obra diseñada para soportar el crecimiento del Atlántico durante las próximas décadas.

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