El amanecer de una nueva campaña en la categoría intermedia del motociclismo mundial trae consigo expectativas superlativas para el garaje del CFMOTO Aspar Team. Las miradas están puestas en su dupla estelar, conformada por el talento hispano-colombiano David Alonso y el español Daniel Holgado, quienes han dejado claro su firme propósito de robarse el espectáculo. Lejos de conformarse con un rol de acompañamiento, ambos pilotos aspiran a reclamar el papel principal y dictar el ritmo de competencia en una de las divisiones más reñidas del campeonato mundial.
Analizando sus proyecciones desde la perspectiva del legado inmediato, este ciclo competitivo asume una trascendencia mayúscula para la estructura que dirige Jorge Martínez ‘Aspar’. Los propios protagonistas reconocen que se enfrentan a un año determinante, impulsados por la inercia del brillante epílogo que firmaron en el curso anterior. Ese cierre magistral no solo elevó el listón de exigencia dentro del «paddock», sino que estableció un estándar de excelencia que ahora están obligados a replicar, convirtiendo la presente campaña en la prueba de fuego definitiva para consolidar su jerarquía.
Desde el ángulo de la preparación técnica y el acondicionamiento físico, el equipo asume con total madurez que alcanzar la cúspide del rendimiento no ocurre por arte de magia. Los corredores son plenamente conscientes de que reeditar aquel estado de gracia atlética y mecánica con el que despidieron el año requerirá de un periodo de engranaje sobre sus monturas. Este margen de asimilación es vital para calibrar milimétricamente la puesta a punto, entendiendo que recuperar esa simbiosis perfecta entre el hombre y la máquina es un proceso que demanda rodaje sostenido.
En el terreno psicológico, la estrategia adoptada por los aspirantes al título es la de una evolución progresiva y libre de angustias. Frente a la ansiedad que suele generar la presión por obtener trofeos inmediatos, la escudería aboga por una filosofía de crecimiento metódico y paso a paso. La meta fundamental es ir sumando kilómetros de calidad para redescubrir paulatinamente esas vibraciones positivas sobre el asfalto, transformando la confianza acumulada en tiempos competitivos sin caer en la desesperación por apresurar los procesos naturales de adaptación.
A pesar de esta visión serena, la cautela no debe confundirse con falta de instinto depredador a la hora de encarar el semáforo de salida. Mirando hacia el arranque oficial del calendario, la intención táctica de Alonso y Holgado es dar un golpe sobre la mesa lo más pronto posible. Aunque aceptan la existencia de una curva de reacondicionamiento, su anhelo confeso es que la reconexión total con su versión más dominante se cristalice desde la cita inaugural. Empezar figurando en los puestos de vanguardia desde la primera bandera a cuadros representaría un impacto moral devastador para sus rivales directos.
Finalmente, el desenlace de esta cruzada sobre dos ruedas definirá el horizonte a corto plazo de estos prodigios de la velocidad. Si logran afinar sus aspiraciones y transformarse en los auténticos dominadores de Moto2, no solo ratificarán el éxito del ambicioso proyecto de la casa Aspar, sino que consolidarán sus nombres en la élite del deporte motor. Convertirse en los indiscutidos de 2026 funcionaría como el trampolín definitivo, demostrando que poseen el temple, la velocidad y la madurez necesarios para dar el salto triunfal hacia la anhelada categoría reina de MotoGP.









