Veinticinco años de exposición colectiva y homenaje al congo grande celebra la carnavalada

La Casa Moreu se ha convertido en el epicentro de la memoria festiva de la ciudad al abrir sus puertas para una conmemoración histórica: el jubileo de plata del Festival de Teatro y Carnaval al Aire Libre, conocido popularmente como «La Carnavalada». Para marcar el inicio de su edición número 25, la organización ha inaugurado una muestra visual colectiva que congrega el talento de 13 artistas plásticos, quienes, a través de sus pinceles, establecen un diálogo profundo entre el recuerdo, la algarabía y el espíritu comunitario que ha caracterizado a este evento durante un cuarto de siglo.

El eje central de esta celebración artística es un sentido homenaje a la danza más antigua y emblemática de las fiestas: el Congo Grande de Barranquilla, que este año arriba a sus 150 años de existencia. La exposición no solo busca exaltar la estética de esta manifestación cultural, sino reconocer su valor como piedra angular de la identidad barranquillera y su rol decisivo en la declaratoria del Carnaval como Patrimonio de la Humanidad, destacando su legado afrodescendiente y su permanencia viva a través de las generaciones.

Imágen de cortesía

Durante la velada inaugural, se develó la pieza gráfica que servirá como imagen oficial del festival en 2026: la obra titulada «Raíces», del maestro Néstor Loaiza. Este lienzo, trabajado en acrílico, es una explosión cromática donde predominan los amarillos, rojos y verdes, capturando la euforia de un Congo moderno. Loaiza detalló que su creación incorpora una narrativa visual en las gafas del personaje, donde se reflejan íconos del barrio Rebolo como el estadero ‘La Cien’ y la arquitectura vernácula, conectando así la danza con su entorno geográfico original.

La curaduría de la muestra ofrece una polifonía de miradas sobre la fiesta, integrando obras de creadores como Rosa Navarro, Carlos García, Inés Ospino y Felipe Braga, entre otros, quienes recibieron distinciones por su aporte a la historia del evento. Según explicó Mabel Pizarro, cofundadora del festival, esta selección artística funciona como un espejo retrovisor que permite revisitar la trayectoria de un espacio que ha sabido mantenerse vigente, dialogando constantemente con la memoria colectiva de la ciudad.

Imágen de cortesía

Más allá de la exhibición plástica, los organizadores reafirmaron la filosofía que ha sostenido a La Carnavalada durante dos décadas y media: ofrecer un respiro cultural en medio del frenesí del Carnaval. Darío Moreu destacó que el evento se ha consolidado como un «espacio de pausa» necesario, un oasis donde la tradición se disfruta en un ambiente familiar y seguro, premisa respaldada por un historial impecable de cero incidentes de violencia a pesar de haber recibido a cientos de miles de espectadores a lo largo de su historia.

La agenda cultural continuará con la exposición abierta al público en el barrio Santa Ana hasta el próximo 29 de enero, en horario vespertino. Posteriormente, la fiesta se trasladará a su escenario natural en el Parque Sagrado Corazón los días 14, 15 y 16 de febrero, donde se desplegarán las franjas de teatro, danza y música con acceso libre, manteniendo su compromiso de gratuidad y excelencia artística para todos los barranquilleros.

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