Junior enfrentaría a nacional el próximo 10 de marzo según Paolo Arenas

El suspenso en torno a uno de los clásicos más vibrantes del balompié nacional parece haber llegado a su fin. La afición que aguardaba con ansias la reprogramación del esperado choque entre la escuadra barranquillera y el conjunto antioqueño ya puede empezar a trazar sus planes. Tras varias jornadas de especulación sobre cuándo se pondrían al día en el rentado local, se ha revelado la que sería la nueva hoja de ruta para este duelo de titanes, brindando una luz de claridad a los seguidores que veían con preocupación la acumulación de asteriscos en el torneo de la máxima categoría.

Desde las entrañas de la organización que rige el fútbol profesional en Colombia, se ha destapado el misterio sobre la reubicación de este compromiso. Según los detalles divulgados por el periodista deportivo Paolo Arenas, el encuentro ha sido agendado estratégicamente para el próximo martes 10 de marzo. Aunque la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) aún no ha emitido el boletín oficial confirmando la hora exacta del pitazo inicial, esta fecha ya se encuentra consignada en la planificación interna de la entidad, lo que sugiere que el engranaje logístico para este enfrentamiento de alta tensión ya está en marcha.

Analizando el origen de este bache organizativo, es imperativo recordar que este compromiso hace parte integral de la tercera jornada de la Liga BetPlay, la cual quedó paralizada en su momento y no pudo desarrollarse según el cronograma original. Este aplazamiento intempestivo generó un auténtico reto de planificación para los cuerpos técnicos de ambas instituciones, quienes se vieron obligados a recalibrar sus cargas de entrenamiento y adaptarse a una competencia intermitente, lidiando con el riesgo de perder el ritmo competitivo en el arranque del semestre.

Para el equipo representante de la capital de la montaña, este cruce reprogramado es apenas la punta del iceberg de su congestionado calendario. La escuadra ‘verdolaga’ atraviesa un presente estadístico atípico, arrastrando una considerable cantidad de duelos sin disputar. El caso más llamativo es su enfrentamiento contra Jaguares de Córdoba, válido por la segunda fecha, el cual ha sido pospuesto hasta el lejano lunes 6 de abril bajo las luces del Atanasio Girardot. Esta avalancha de partidos postergados exigirá del banquillo técnico una rotación milimétrica para evitar que la plantilla colapse físicamente cuando deba saldar sus deudas deportivas en un corto lapso.

A pesar de estas pausas prolongadas en su actividad liguera, el panorama de ambos clubes en la tabla de posiciones refleja una paridad asombrosa y una resiliencia competitiva notable. En la actualidad, tanto el elenco costeño como el cuadro paisa respiran cerca de la cima, ostentando 12 unidades en su casillero. La institución verde se aferra a la quinta posición, superando al ‘Tiburón’, que respira en la séptima plaza, única y exclusivamente por la frialdad de la diferencia de goles. Este empate técnico en la recolección de puntos transforma el futuro partido aplazado en una auténtica final anticipada por la supremacía en el grupo de los ocho.

Finalmente, la materialización de este duelo en el mes de marzo perfila un escenario idóneo para calibrar el verdadero potencial de ambos proyectos deportivos. Llegar a ese cruce directo con la urgencia de sumar para consolidar la clasificación, asegura que el césped será testigo de un partido intenso y sin concesiones tácticas. Para las dos instituciones, saldar este partido pendiente representará mucho más que tachar una fecha en el calendario; será el impulso definitivo para encarar el meridiano del campeonato con la confianza a tope y el orgullo institucional intacto.

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