Las Salinas Grandes, ubicadas entre las provincias argentinas de Jujuy y Salta, constituyen uno de los paisajes más imponentes de la Puna. Este extenso desierto blanco, promocionado en el sector turístico como el segundo salar más grande de Sudamérica, abarca cerca de 212 kilómetros cuadrados y se encuentra aproximadamente a 3.450 metros sobre el nivel del mar. Su superficie brillante, sus figuras hexagonales y los piletones de aguas turquesas forman un escenario natural que atrae a visitantes de diferentes países.
Más allá de su belleza, las salinas representan el territorio, la historia y la principal fuente de sustento de numerosas familias pertenecientes a comunidades originarias. La tierra es administrada comunitariamente y sus habitantes trabajan en actividades como la extracción artesanal de sal, el turismo guiado, la fotografía y la elaboración de pequeñas esculturas y recuerdos hechos con bloques salinos. Estas labores permiten que los recursos generados permanezcan en la zona y beneficien directamente a las familias salineras.
El trabajo de la sal se ha transmitido de generación en generación. Los trabajadores cortan la costra salina, extraen los bloques, los secan y posteriormente los preparan para su comercialización. Para estas comunidades, el salar no es solamente un atractivo turístico o una fuente de minerales: es un espacio sagrado relacionado con la Pachamama, el agua, la identidad del pueblo Kolla y una forma de vida que buscan conservar frente a los cambios económicos y ambientales de la región.

Guía de las Salidas Grandes
Conocer las Salinas Grandes también significa apoyar a las familias que protegen este territorio y mantienen viva una actividad ancestral. Turistas de Argentina y de todo el mundo están invitados a caminar por su inmenso manto blanco, contemplar la grandeza de la Puna y adquirir los productos elaborados por sus habitantes, siempre respetando las indicaciones de los guías y las costumbres locales. Cada visita responsable contribuye a preservar este patrimonio natural y a fortalecer el sustento de las comunidades que han cuidado las salinas durante generaciones.














