En una maniobra que fusiona la sostenibilidad ambiental con la gestión eficiente de recursos públicos, la Alcaldía Distrital ha puesto en marcha un inédito plan de «reciclaje deportivo» en el marco de las refacciones del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez. El emblemático tapete verde, testigo de gestas históricas de la Selección Colombia y del Junior de Barranquilla, no será desechado durante el proceso de modernización del escenario; por el contrario, iniciará una segunda vida útil al ser trasplantado hacia diversos entornos recreativos y bulevares de la capital del Atlántico, extendiendo su legado más allá de los muros del recinto de la Ciudadela 20 de Julio.
Durante la inspección técnica realizada este martes al «Coloso de la Ciudadela», el alcalde Alejandro Char confirmó que la remoción de la capa vegetal actual es el primer eslabón de una cadena de renovación integral. La maquinaria especializada ya se encuentra en el terreno de juego levantando cuidadosamente los tepes de grama, los cuales, en lugar de terminar en un vertedero, están siendo acondicionados para su traslado inmediato. Esta iniciativa responde a una lógica de economía circular, donde el material biológico de alta calidad, que aún conserva propiedades óptimas para el tráfico medio, servirá para embellecer y dignificar el espacio público barrial.
La decisión de reubicar el césped tiene un profundo impacto social y simbólico. Sectores de la ciudad que carecen de coberturas vegetales adecuadas recibirán la misma superficie sobre la que corrieron figuras de talla mundial durante las eliminatorias y torneos locales. Se trata de una «democratización» del escenario deportivo más importante de la región; ahora, niños y jóvenes en los parques distritales podrán recrearse sobre la misma hierba que acogió los goles y las alegrías del fútbol profesional, reforzando el sentido de pertenencia y elevando la calidad estética del urbanismo local.
Este movimiento logístico es necesario para dar paso a la instalación de una nueva superficie de juego en el Roberto Meléndez, la cual contará con tecnología de vanguardia para cumplir con los rigurosos estándares de la FIFA de cara a los próximos compromisos internacionales. Mientras el estadio se prepara para recibir un gramado de última generación, más resistente y acorde a las exigencias del fútbol moderno, la antigua grama se convierte en un activo para la política de «Biodiverciudad», contribuyendo a la mitigación de islas de calor y mejorando el paisajismo en zonas estratégicas de la urbe.
El mandatario distrital enfatizó que esta operación se realiza de manera simultánea con otras intervenciones críticas en la infraestructura del estadio, como la remodelación de los camerinos, la zona mixta y los servicios sanitarios. La logística de traslado del material vegetal se ha coordinado meticulosamente para asegurar que la hierba sobreviva al trasplante y se arraigue con éxito en sus nuevos destinos. Es un esfuerzo operativo que busca no desperdiciar ni un solo metro cuadrado de un insumo que ha sido mantenido con los más altos estándares agronómicos durante años.
Finalmente, esta acción sienta un precedente en la administración de escenarios deportivos en el país, demostrando que la modernización de la infraestructura de élite no tiene por qué estar reñida con el beneficio comunitario. Mientras el Metropolitano avanza hacia una era de mayor confort y capacidad para los espectadores, la ciudad recibe una «herencia verde» que transformará la cara de sus parques. Así, el alma del estadio se disemina por Barranquilla, permitiendo que el espíritu del fútbol florezca literalmente en las esquinas y plazas de la ciudad.













