Miguel Angel Borja volvió a encontrarse con el gol en la Liga de Campeones AFC

Lo que parecía ser la contratación estelar del mercado de pases para Boca Juniors ha entrado en una zona de turbulencia inesperada. La llegada de Edwuin Cetré al cuadro ‘Xeneize’, que se daba por descontada en las últimas horas, ha sufrido un frenazo abrupto tras la realización de los exámenes de rutina. El extremo colombiano, quien aterrizó en la capital argentina con la ilusión de vestir la camiseta azul y oro, se ha topado con un diagnóstico médico que ha encendido las alarmas en el Consejo de Fútbol del club, congelando la firma de un contrato que ya estaba redactado y listo para ser legalizado.

El nudo del conflicto radica en una anomalía detectada durante las pruebas físicas exhaustivas a las que fue sometido el jugador. Los galenos de la institución de la Ribera identificaron una cuestión preocupante en la rodilla derecha del atacante, descrita no como una lesión aguda actual, sino como secuelas de una dolencia previa que podría comprometer su rendimiento a largo plazo. Este hallazgo ha llevado a la dirigencia boquense a poner el proceso en pausa, priorizando la integridad patrimonial del club y evitando repetir experiencias pasadas con refuerzos que llegaron con el cartel de figuras y terminaron pasando más tiempo en la enfermería que en el césped de La Bombonera.

Resulta paradójico este dictamen médico si se contrasta con la realidad competitiva reciente de Cetré en Estudiantes de La Plata. El vallecaucano viene de ser una pieza inamovible y determinante en el esquema del ‘Pincha’, exhibiendo un despliegue físico envidiable y siendo figura clave en la obtención de la Copa de la Liga. Esta disonancia entre el «apto» competitivo que demostró en la cancha y el «no apto» clínico que sugiere Boca, ha generado un ambiente de desconcierto tanto en el entorno del jugador como en la directiva del club platense, que defendía la plena salud de su futbolista estrella.

Ante este nuevo panorama, la negociación ha tenido que mutar forzosamente. Las condiciones iniciales, que contemplaban la compra de un porcentaje significativo del pase por una cifra millonaria, han quedado virtualmente descartadas bajo los términos originales. Ahora, las conversaciones giran en torno a una reingeniería contractual; se especula que Boca podría proponer un préstamo con cláusulas de productividad o una compra condicionada a objetivos de partidos jugados, buscando blindarse ante una eventual recaída física del colombiano, una propuesta que no necesariamente agrada a la contraparte vendedora.

La postura de Boca Juniors responde a una política institucional de «riesgo cero» implementada por la gestión de Juan Román Riquelme. El club se ha vuelto meticuloso hasta el extremo en sus protocolos de incorporación, entendiendo que la exigencia del calendario argentino y la presión mediática no dan margen para rehabilitaciones prolongadas. Para Cetré, esta situación representa un golpe anímico duro, pues pasa de la euforia de llegar a uno de los gigantes del continente a la incertidumbre de ver su futuro profesional pendiente de una segunda opinión médica o de un acuerdo legal más complejo.

Finalmente, las próximas horas serán decisivas para desenredar esta trama. Mientras el jugador aguarda en un hotel de Buenos Aires, los teléfonos entre las directivas no dejan de sonar buscando una salida salomónica. Si no se logra un consenso sobre las nuevas condiciones de la transferencia, el «Kevin De Bruyne del Caribe» deberá regresar a La Plata, con la difícil tarea de pasar la página y reenfocarse en Estudiantes, sabiendo que su salto al barrio de La Boca se frustró no por falta de talento, sino por la rigurosidad de un parte médico.

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