El «Colibrí» ha decidido emprender un vuelo transcontinental para anidar en el Medio Oriente. Miguel Ángel Borja, el letal artillero que hasta hace poco hacía vibrar las tribunas del Monumental de Núñez, ha oficializado su desvinculación de River Plate para estampar su firma con el Al Wasl SC. Este movimiento marca el fin de su prolífico ciclo en el fútbol argentino y el inicio de una exótica aventura en la UAE Pro League, donde el cordobés llega con el cartel de estrella internacional y la responsabilidad de comandar la ofensiva del vigente campeón de los Emiratos.
La llegada del atacante tierraltense a Dubái no es un fichaje más para la liga emiratí; representa la incorporación de un «9» de jerarquía probada en Sudamérica. El Al Wasl, conocido popularmente como ‘El Emperador’, ha realizado una apuesta económica contundente para seducir al goleador colombiano, asegurando sus servicios en una operación que blinda el futuro financiero del jugador. Borja aterriza en un ecosistema futbolístico que, lejos de ser un retiro dorado, se ha convertido en una plaza competitiva que exige rendimiento inmediato a sus importaciones de lujo.
Atrás queda una etapa memorable con la banda cruzada, donde Borja supo transformar las críticas iniciales en ovaciones estruendosas a fuerza de goles. Su salida de River Plate deja un vacío difícil de llenar en el esquema de Marcelo Gallardo (o el DT de turno en la narrativa de 2026), pues el colombiano no solo aportaba anotaciones, sino una presencia física intimidante en el área rival. Sin embargo, la oferta presentada por los jeques dueños del club de Zabeel fue catalogada como irrechazable tanto para la institución argentina, que recupera inversión, como para el futbolista, que firma quizás el contrato más lucrativo de su carrera.
En su nuevo destino, Borja no será un extraño en tierra ajena. El Al Wasl ha estructurado un proyecto deportivo con un fuerte acento latino y sudamericano, lo que facilitará la adaptación del delantero al calor del desierto y a la cultura local. Se espera que el colombiano asuma el rol protagónico en la delantera, convirtiéndose en el socio ideal de los creativos del equipo y en la punta de lanza para los objetivos del club, que incluyen revalidar el título local y trascender en la Liga de Campeones de Asia, el gran anhelo de la afición aurinegra.
Este cambio de aires también enciende el debate sobre su continuidad en la órbita de la Selección Colombia. Al mudarse a una liga de menor visibilidad mediática que la argentina, Borja desafía al cuerpo técnico de Néstor Lorenzo a mantenerlo en el radar basándose en sus estadísticas y no en el prestigio del torneo. El reto para el de Tierralta será demostrar que su instinto depredador sigue intacto y que los goles en los Emiratos tienen el mismo peso específico para la «Tricolor» que los convertidos en la Copa Libertadores, especialmente con el Mundial de 2026 en el horizonte.
Finalmente, la presentación de Miguel Ángel Borja con la camiseta amarilla del Al Wasl cierra una de las novelas más sonadas del mercado de fichajes de invierno. El atacante llega a Dubái con la madurez de un veterano y el hambre de quien aún tiene récords por romper. Mientras en Buenos Aires extrañarán su característico festejo, en los Emiratos Árabes Unidos ya se preparan para ver «volar» al colibrí en los estadios más modernos de Asia, esperando que su picardía y potencia se traduzcan en títulos para las vitrinas de su nueva casa.













