El paisaje interior del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez ha sufrido una transformación radical en las últimas 24 horas, ofreciendo una vista inédita para los habituales del recinto. Tras completarse la fase de extracción de la capa vegetal, el campo de juego ha quedado desprovisto de su característico manto verde, revelando una extensa superficie terrosa que marca el «punto de no retorno» en la ambiciosa intervención de infraestructura. La maquinaria pesada domina ahora el escenario donde habitualmente ruedan los balones, iniciando la excavación profunda necesaria para cimentar la nueva era del coliseo deportivo más importante del Caribe.
El foco de la ingeniería se ha trasladado ahora al subsuelo, donde se libra la batalla más técnica de la remodelación. Una vez retirada la antigua grama, las cuadrillas han comenzado la remoción de las capas inferiores de tierra negra y arcilla, material que cumplió su ciclo de vida útil y que será sustituido por un sistema de filtrado de última generación. El objetivo es erradicar los problemas históricos de drenaje; para ello, se está perfilando el terreno con precisión topográfica milimétrica, preparando la base para instalar tuberías y geotextiles que garanticen la evacuación inmediata de aguas lluvias, incluso durante los torrenciales aguaceros tropicales.
Esta etapa de «obra negra» en la cancha es fundamental para la instalación de la nueva superficie híbrida que se tiene proyectada. Los ingenieros agrónomos supervisan que la nivelación del terreno cumpla con los estándares FIFA más exigentes, pues sobre esta base se depositará una mezcla de arenas silíceas y sustratos importados que servirán de cama para el nuevo césped. No se trata solo de sembrar pasto, sino de construir un laboratorio biológico bajo tierra que permita el enraizamiento profundo y la resistencia mecánica necesaria para la alta competencia internacional.
Paralelamente a la actividad en el rectángulo de juego, el ruido de los taladros y martillos resuena en las entrañas de concreto del estadio. El retiro de la grama ha facilitado el acceso de maquinaria para acelerar las demoliciones en la zona baja de occidental, donde se reconfiguran los camerinos y la zona mixta. Al no tener que proteger el césped, los contratistas han podido desplegar una logística más agresiva y rápida para el transporte de escombros y materiales, optimizando los tiempos de una carrera contra el reloj para tener el escenario a punto antes de los compromisos de Eliminatoria.
La visual del estadio «en los huesos» envía un mensaje de compromiso real por parte de la administración distrital. Lejos de ser un maquillaje estético, la profundidad de la excavación visible hoy confirma que se está atacando la obsolescencia estructural del campo. Expertos aseguran que esta renovación del paquete estructural del suelo es la inversión más significativa que se le ha hecho al Metropolitano en décadas, asegurando que la «Casa de la Selección» no solo luzca bien, sino que funcione con la eficiencia hidráulica de los mejores estadios de Europa.
Finalmente, este avance sustancial permite vislumbrar el cronograma de las próximas semanas. Con el terreno despejado y en proceso de nivelación, se espera que en breve comience la fase de instalación de los sistemas de riego automatizado y, posteriormente, el extendido de los nuevos rollos de grama y el cosido de fibras sintéticas. La transformación avanza a ritmo vertiginoso, y aunque hoy el panorama es árido y polvoriento, es el paso necesario para que en poco tiempo el Roberto Meléndez vuelva a brillar con un verde impecable y tecnológicamente superior.













