Cristian Barrios comienza a “enamorar” a la hinchada rojiblanca con su primer doblete

El estadio Hernán Ramírez Villegas fue testigo de una noche de consagración individual que promete cambiar la dinámica ofensiva del Junior de Barranquilla en la presente campaña. En el marco de la cuarta fecha de la Liga BetPlay 2026-I, el conjunto ‘Rojiblanco’ logró asaltar la plaza ‘Matecaña’ gracias a la inspiración de Cristian Barrios, quien vivió su jornada más gloriosa desde que viste la camiseta del equipo costeño. El extremo atlanticense se convirtió en el artífice exclusivo de la victoria, firmando su primer doblete con la institución y demostrando que la inversión realizada por sus servicios empieza a pagar dividendos con goles y desequilibrio.

La actuación de Barrios no fue simplemente estadística, sino una exhibición de recursos técnicos en velocidad. El atacante, a menudo elogiado por su rapidez pero cuestionado por su definición, ajustó la mira para silenciar a sus críticos. Sus dos anotaciones funcionaron como un bálsamo para un equipo que necesitaba contundencia; el jugador supo leer los espacios a la espalda de la defensa pereirana, explotando su perfil hábil para facturar por partida doble. Este «bautizo de fuego» goleador lo posiciona no solo como un asistidor, sino como una amenaza real y directa frente al arco rival.

Desde el análisis táctico, el partido se planteó como un duelo de estrategias donde la verticalidad del Junior prevaleció sobre la posesión local. El esquema barranquillero encontró en Barrios al intérprete perfecto para un juego de transiciones rápidas. Cada vez que el balón llegaba a sus pies, la sensación de peligro era inminente, desarticulando el bloque defensivo del Deportivo Pereira que nunca encontró la fórmula para contener al escurridizo delantero. Su capacidad para ganar la línea de fondo y, en esta ocasión, para diagonalizar hacia el gol, fue el factor diferencial que inclinó la balanza en un compromiso cerrado.

Imagen de cortesía

El valor de este triunfo adquiere dimensiones mayores al considerar la dificultad del escenario y la urgencia de puntos. Sumar de a tres en el Eje Cafetero siempre ha sido una asignatura compleja para los visitantes, pero la eficacia de Barrios permitió que el Junior gestionara los tiempos del partido con la tranquilidad del marcador a favor. Los goles llegaron en momentos psicológicos claves, cortando cualquier intento de reacción de los locales y permitiendo que el bloque defensivo del ‘Tiburón’ se asentara con mayor confianza para proteger el resultado hasta el pitazo final.

Para la afición barranquillera, este doblete representa el nacimiento de un nuevo ídolo potencial. La tribuna, exigente por naturaleza, venía esperando una actuación de este calibre por parte del exjugador de América. Verlo besar el escudo y celebrar con rabia cada tanto ha generado una conexión inmediata con la hinchada, que ahora ve en él a una pieza fundamental para las aspiraciones al título. Barrios ha dejado de ser una promesa de buen juego para convertirse en una realidad tangible de puntos y victorias.

Finalmente, este resultado catapulta al Junior en la tabla de posiciones y envía un mensaje de alerta al resto de competidores del campeonato. Con un Cristian Barrios «dulce» con el gol y un equipo que empieza a entenderse de memoria en el último cuarto de cancha, la escuadra currambera presenta sus credenciales para ser protagonista del primer semestre de 2026. La noche en Pereira no fue solo una victoria más, fue la confirmación de que el ataque rojiblanco tiene una nueva arma letal lista para ser disparada.

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